jueves, 19 de marzo de 2009

Intangible en mi pensamiento

Habría dicho muchas cosas, pero todas serían mentira. Lo mismo te habría llamado y dicho que te quería, pero ya no era cierto. No estabas esperándome detrás de la estación, no había escrito más tu nombre por las aceras. No había un mes de abril, ni tampoco es que me importase que lo hubiese habido. Ya no eras ni siquiera un recuerdo, sólo un trazo desdibujado en un papel carcomido por el tiempo.

Es posible que, aquel día en el que me paré a pensar en ti, te hubiese buscado por los miles de confines donde una vez dejé tu nombre pero, ¿qué carajos importaba entonces? Ya no éramos dos personas que querían comerse a besos, sino simples y absurdas marionetas de la casualidad, del momento preciso en el que me puse a recordarte. Juro, además, que estabas tan bella que como un loco te hubiese comido a besos, pero luego caí en la cuenta, no eras tú y ni siquiera y yo, no lo éramos porque no existíamos en ese instante exacto. No teníamos cuerpo, no éramos tangibles, no había nombres ni identidades, sólo reflejos. Nada más que sueño, pero no, estabas muerta…intangible en mi pensamiento. Eras de otro tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario